Ordenadores

El dolor de cabeza de las empresas, las impresoras

La inversión en impresoras que normalmente tiene que realizar una empresa, del tamaño que sea, siempre es importante. Tienes que seleccionar cuál es la que mejor se ajusta a las necesidades de la entidad o del departamento y que su presupuesto sea asumible.

Por eso, a la hora de elegir una, sueles tener en cuenta muchas propuestas y opiniones. Nunca se puede contentar a todo el mundo. La última decisión y posiblemente la menos consultada es la referente al mantenimiento.

Los responsables de Informática, y si tú lo eres entenderás de lo que estamos hablando, saben que tan importante es comprar una buena máquina, como disponer de un servicio de garantía y mantenimiento adecuado. El mantenimiento del hardware tiene que formar parte del presupuesto anual. Contar con un buen equipo de profesionales al otro lado del teléfono es de vital importancia, porque cualquier fallo del hardware puede suponer la pérdida de numerosas horas de trabajo.

La ley de Murphy

Los problemas nunca vienen solos. Basta que una impresora empiece a dar problemas, ya sea el viernes en la tarde o el lunes por la mañana, para que el nerviosismo y el caos se apoderen de los trabajadores.

Si no se resuelve a tiempo el problema, las quejas no van a tardar. Todos los que imprimen por ese dispositivo, van a necesitar de forma urgente sacar fotocopias, imprimir o escanear.

Cuando llamas al servicio técnico y te dicen que el contrato les da 24 horas para resolver el problema, siempre recuerdas con disgusto el momento en que preferiste ahorrar costes adicionales.

La solución común es redirigir a la gente a otra impresora. Si está en la misma sala no habrá mucho problema. Si es otro departamento, a veces hay que reconfigurar toda la red de equipos para que puedan acceder. Todo depende de cómo se haya planeado la configuración y de lo bien que se acoplen las impresoras a la red y a los usuarios.

Luego hay departamentos que no comparten su impresora, en especial si imprime a color, y otros que ya están acostumbrados a quedarse sin folios para imprimir.

Lo que iba a ser una jornada sin sobresaltos, se vuelve una pesadilla con un montón de compañeros de trabajo preguntando todo el tiempo cuándo va a volverse a la normalidad.

Anticipando los problemas

La cantidad de tiempo empleado en resolver la incidencia es de vital importancia. Cuando el técnico aparece en la puerta, se tiene la certeza de que lo más seguro es que se haya salvado el día. Si no consigue arreglarlo y el contrato le permite irse y regresar mañana, es probable que te marques como objetivo del próximo año la revisión del contrato de mantenimiento.

Estos acuerdos suelen ser muy específicos y tienen en cuenta, principalmente, dos factores: el tiempo de respuesta para resolver la incidencia y el horario en el que actúan.

Si los técnicos se han salido del horario establecido o necesitan todas las horas del día para solucionar una incidencia, sueles llegar a una conclusión simple y llana: los contratos de mantenimiento son tan importantes o más que el hardware que se emplea.

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